El menisco es una especie de almohadilla cuya función más importante es distribuir las fuerzas de carga que se ejercen en la rodilla, evitar el contacto y rozamiento entre la tibia y el fémur y amortiguar el impacto entre ambos huesos. Tenemos 2 en cada rodilla:

  • Menisco interno:tiene forma de media luna y se sitúa en la parte interna de la rodilla. Todo su perímetro está anclado a la cápsula articular, por lo que tiene escasa movilidad y, como consecuencia, es más propenso a romperse.
  • Menisco lateral:es un disco casi completo  situado en la parte externa de la articulación, tiene más movilidad que el medial.

El líquido sinovial presente al interior de la rodilla facilita la lubricación del conjunto de la articulación y contribuye a la nutrición de los meniscos. Los meniscos únicamente presentan vascularización e inervación en su parte externa, por lo que la parte interna (dos tercios) carece de capacidad de cicatrización y no duele en caso de rotura, existiendo sólo  dolor cuando se rompe la parte externa o cuando el cartílago articular se daña por la lesión del menisco.

Causas de la Rotura del Menisco

El menisco puede romperse a cualquier edad, pero las causas varían en función de la misma. En personas jóvenes suele deberse a la práctica deportiva, a consecuencia de un traumatismo acompañado de una torsión extrema de la rodilla y siempre con el pie apoyado en el suelo. Sin embargo, en las personas mayores se produce un proceso degenerativo en el que  ambos meniscos se deshidratan progresivamente, por lo que se hacen más rígidos, menos elásticos y más frágiles y  pueden romperse con mayor facilidad.

Síntomas de la Rotura de Menisco

Los síntomas de una rotura de meniscos pueden variar en función de cómo sea ésta o cuál sea el menisco afectado:

  • Se puede sentir un chasquido en el momento de producirse la lesión.
  • Fuerte dolor en la articulación al intentar caminar.
  • Dolor localizado en los espacios que hay entre los huesos de la rodilla que empeora al presionar, aunque sea levemente.
  • Sentir una punzada dolorosa y recurrente cuando se camina.
  • Bloqueo de la articulación, es decir la incapacidad temporal o permanente de flexionar o extender.
  • Inflamación de la rodilla con derrame de líquido sinovial.
  • Incapacidad para flexionar completamente la pierna a causa del dolor.

Para el díagnóstico de estas lesiones el Dr. Torres además de la exploración física, probablemente solicite la  realización de una resonancia magnética con el fin de confirmar el diagnóstico y determinar si se ha producido alguna lesión adicional en otras estructuras internas de su rodilla.

Tratamiento de la Rotura de Menisco

Parte para la elección del tratamiento más indicado a cada caso se deberá tener en cuenta el tipo de rotura que se ha producido en el menisco (si es en la parte exterior o interior, el tipo de la rotura y la extensión del daño), así como la edad del paciente y su nivel de actividad.

En ocasiones es suficiente con medidas conservadoras con fisioterapia a fin de ir aumentando progresivamente la movilidad de la rodilla al tiempo que se refuerzan los músculos de la articulación.

En deportistas de élite y jóvenes con gran actividad por lo general el tratamiento es quirúrgico por artroscopia para reconstruir o suturar  el menisco dañado.

La rehabilitación postoperatoria comienza de inmediato en la mayoría de los casos.